Cuando vendes pero no sabes cuánto te queda

Vender mucho y ganar poco es más común de lo que parece. El dinero que entra se ve; el que se va, no.

Lo que suele estar pasando

Se sabe cuánto se vendió, no cuánto costó

El número que falta casi nunca es el de las ventas. Es el de lo que costó vender eso, y suele estar repartido entre facturas, mensajes y la memoria de alguien.

Todo se mira junto, y así no se ve nada

Si el total va bien, se esconden las cosas que se venden mucho y dejan poco, y las que dejan bien pero nadie empuja.

El precio se puso una vez y no se revisó

Los costos subieron y el precio se quedó. A veces se vende con pérdida sin saberlo, y justo en lo que más sale.

La mercancía está repartida y nadie la ve entera

Hay dinero parado en lo que no se mueve, y hueco en lo que sí se vende.

Los números llegan tarde

Se sabe cómo fue el mes cuando ya terminó, y entonces ya no se puede hacer nada distinto.

Haz la cuenta con tus números

Piensa en lo que más vendes. ¿Sabrías decir, sin buscarlo, cuánto te queda limpio de cada unidad? Si tardas más de un minuto, ese es el problema — y no es de contabilidad: es que el dato no está donde se decide.

Lo primero: encontrar la raíz

Qué cambia cuando se resuelve

Se deja de decidir por intuición. Saber qué deja y qué no cambia qué compras, qué empujas y qué precio pones — y esas tres decisiones mueven más dinero que casi cualquier otra cosa.

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